Un grupo de investigadores del Insituto alemán Max Planck, entre los que se encuentra el premio Nobel Bert Sakmann, han podido demostrar en vivo el funcionamiento sincronizado de dos áreas del cerebro relacionadas con el registro y almacenamiento de recuerdos durante el sueño. Gracias a un sistema experimental, han podido registrar el comportamiento neuronal del llamado hipocampo y de la corteza cerebral, que parece ir “a juego” en los cerebros de ratones anestesiados, lo que vierte algo de luz sobre un proceso que hasta la fecha ha permanecido sin explicar: cómo generamos y guardamos en nuestro cerebro los recuerdos y cómo pasan de ser recogidos como recuerdos a corto-plazo a quedar grabados en la memoria como recuerdos a largo-plazo.
Investigadores del Max Planck Institute for Medical Research, en Heidelberg (Alemania), han analizado la comunicación, mientras dormimos, entre diversas áreas del cerebro relacionadas con la memoria. Según un comunicado publicado por la Max Planck Society, los resultados de esta investigación presentan las pruebas hasta ahora más evidentes de que la información que registra el cerebro por primera vez se transfiere desde la región del hipocampo hasta la corteza cerebral durante el sueño.
Otras investigaciones anteriores habían relacionado ya el sueño con la memoria. El presente estudio ha conseguido, además, demostrar que, al contrario de lo que se pensaba, la corteza cerebral controla de manera activa la transferencia de información.
Gracias a una técnica desarrollada por los investigadores del Instituto Max Planck, podrían aclararse numerosas cuestiones acerca del procesamiento de información y recuerdos por parte del cerebro. Para estos investigadores, este estudio influirá en la opinión sobre los procesos del cerebro que crean memoria. Los resultados del estudio han aparecido publicados en la revista Nature.
Un misterio difícil de resolver
La cuestión acerca de cómo el cerebro almacena o descarta los recuerdos aún hoy no ha sido explicada. Muchos neurólogos e investigadores creen en la llamada teoría de la consolidación de la memoria, que señala que los nuevos recuerdos se fijan lentamente en el cerebro con el paso del tiempo.
Propuesta hace unos 100 años, esta teoría actualmente sigue sirviendo como guía para la investigación de la memoria. Establece que las impresiones que acabamos de recibir se almacenan en primer lugar como recuerdos de corto plazo en el hipocampo (región situada en el hemisferio derecho del cerebro, que juega un importante papel en la memoria humana).
Después, dichas impresiones se trasladan durante horas o unos pocos días, normalmente mientras dormimos profundamente, a la corteza cerebral (manto de tejido nervioso que cubre la superficie de los hemisferios cerebrales) donde entran a formar parte de los recuerdos a largo plazo.
Las investigaciones llevadas a cabo por Thomas Hahn, Mayank Mehta y el Premio Nobel Bert Sakmann, del Max Planck Institute, han vertido nueva luz sobre estos mecanismos de creación de recuerdos. Sus resultados ayudan a comprender mejor cómo el cerebro procesa la información en los momentos de salud, enfermedad y demencia, y pueden contribuir asimismo a concer mejor enfermedades como el Alzheimer.
Según sus descubrimientos, las áreas del cerebro trabajan juntas, pero posiblemente de una manera distinta a la que previamente se había asumido. La aproximación tecnológica al funcionamiento del cerebro ha permitido comprender cómo las células nerviosas interactúan en la consolidación de recuerdos durante el sueño.
fuente: tendencias21